La noche está tranquila... es la quinta vez que paso por delante del portal pero él no aparece.
A estas horas es normal que esté todo tan vacío, tanto que hasta mi disimulada furgoneta puede llamar la atención, aún con el logo "transportes Mayoristas Ramírez", que otorga cierta lógica a una circulación nocturna... aunque no dando rodeos.
El guardia de la calle transversal ya se ha fijado en mí varias veces, estoy seguro de que la próxima vez que pase, se acercará a preguntarme si me he perdido. Aunque no es una amenaza, con éste, ya serán tres los "daños colaterales" que habré causado en tan solo 4 meses. Pero no puedo perder la pista... no ahora, sé que el chico va a salir ésta noche, y yo estaré esperándole.
Es especial, tiene unos niveles mucho más elevados que las dos chicas de estos últimos meses, es todo un prodigio, una amenaza. Aunque él lo desconoce, por supuesto. Una de las ventajas que le sacamos a los humanos es que a pesar de haber unos pocos bendecidos con mentes prodigiosas, aunque su subconsciente procura no usarla más que lo necesario para parecer similar a los demás, desconociendo que tienen un potencial mucho mayor a los de su alrededor.
Si no nos preocupáramos de purgar a los humanos, haría ya tiempo que las pocas mentes salvadas en su selección natural habrían desarrollado los avances necesarios para suponernos una amenaza, cosa que no podemos permitir.
Hace ya más de 300 años que diseñamos el componente DMY, y desde entonces nos hemos ocupado de hacerlo llegar a absolutamente todos los humanos. Tenemos muchos métodos de hacerlo ingerir. Aunque el más usado es la distribución por el aire en forma de gas, hay algunas mentes especialmente reacias a las que tenemos que hacer llegar el componente por otros métodos como el suministro de agua, la manipulación de alimentos o incluso en componentes químicos de uso cotidiano como podrían ser líquidos de limpieza, desodorantes o geles y champús de baño.
Éste componente nos ayuda a localizar que humanos poseen una mente más abierta y capaz, de ese modo podemos organizar el modo de neutralizarla. El proceso es fácil, y rara vez acaba con la vida del individuo, por lo que la relación de desaparecidos o involucrados en falsos crímenes suele ser muy baja.
Por supuesto, los humanos no poseen (ni deben poseer) la inteligencia y capacidad mental suficiente como para hallar el modo de localizar el DMY y neutralizarlo, por lo que esa es su primera regla. No detenemos el avance del conocimiento humano, pero si lo condicionamos.
Vivimos entre ellos, sin cometer ningún acto que pueda destapar en lo más mínimo nuestra auténtica condición. |