Un flash, todo blanco, cierra los ojos.
Are los ojos, todo blanco.
-¡Al fin despiertas! Para una vez después de tanto tiempo sin que alguien sea trasladado a mi misma habitación y no despertabas ni a tiros.-
G se incorporó. Miró a su alrededor. El hombre que le hablaba estaba en cuclillas a su lado artículando una amplia sonrisa. Iba vestido complétamente de blanco, desde los zapatos hasta el sombrero ajustado que llevaba.
-Mi nombre es Paolo, ¿El tuyo?-
G aún estaba algo aturdido.
-Pu.. puedes llamarme G. ¿Dónde estoy?-
G Miró a su alrededor. Estaba en una pequeña habitación de cuatro paredes cuadradas, de unos cinco metros cada una. Las paredes y el techo estaban pintadas de blanco...el suelo también. No se distinguía puerta o ventana alguna. Ningún mueble ni lámpara, y sin embargo, la habitación estaba perfectamente iluminada.
-¡Jajaja! Seguro que no es la primera vez que te haces esa pregunta estando aquí.
-Es la primera vez que veo este sitio en mi vida.
-Te aseguro que no. Es solo que no lo recuerdas. Pareces tener unos treinta y...¿Cuatro?...
-Treinta y cinco.
-Lo mismo es. El caso es que no me creo que ésta sea la primera decisión de tu vida.
-¿Mi primera decisión?
-No estás asustado, ¿verdad?.-
G reparó en ello. Había despertado en un lugar así de extraño, no recordaba lo que le había ocurrido y aún así era cierto, no tenía miedo.
-No. Pero podría ser el efecto de alguna droga... Respóndeme, ¿Dónde estoy? ¿Qué es esto?
-Como no suelo tener compañía, voy a tomarme la molestia de hacerte un leve resumen, a pesar de que lo olvidarás pronto.
-¿Me van a lavar el cerebro?
-No, no hace falta. Tu cerebro se lavará ésto él solo.
-¿Qué quieres decir?
-Verás. Cuando una persona se ve obligada a tomar una decisión, llega un momento en el que aparece aquí. Le ocurre a todo el mundo.
-¿Qué? ¿Qué clase de disparate es ese?
-Si, verás. Pueden venir antes o pueden venir después, pero antes de tomar la decisión, aparecen aquí. Una vez aquí se toman su tiempo para meditar. A veces con unas horas basta, otras unos cuantos dias, y cuando las decisiones son mas relevantes, pueden ser varios años.
-Yo no decidí venir aquí. Eso es un disparate.
-Nadie lo decide y, de hecho, suelen estar igual de perdidos que tu al principio. La mente lo hace sola. Tu vida se paraliza y tu mente viene a parar aquí para que medites. Una vez lo has hecho vuelve a tu cuerpo y continua donde lo dejaste, como si no hubiera pasado el tiempo. Además, olvidas haber estado aquí.
-Eso es una chorrada.
-Ahora que lo pienso, quizá ya estarías pensando y meditando si no fuera porque tienes alguien con quien conversar, tal vez sea mejor que te deje.
-¿Dejarme? ¿Eso quiere decir que sabes como salir de aquí?
-Mmm...-
G comenzó entonces a aporrear las paredes, sin respuesta. Todo parecía macizo e inamovible.
-Puedes seguir golpeando la pared si quieres, o puedes sentarte ahí a pensar por qué estás aquí.
G decidió sentarse y tratar de recordar algo, no tenía nada que perder.
-Un momento... Si lo que dices es cierto no habría manera de saberlo...¿Como es que tu conoces tanto?
-¿Yo? Bueno.. digamos que vivo aquí.
-¿Una decisión muy dificil?
-No, no es eso.
-Claro que no, porque entonces tampoco sabrías que todo esto se olvida una vez tomas esa decisión ni podrías conocer...
-Soy autista. Se podría decir que paso mas tiempo en ésta habitación que en el mundo físico. Soy capaz de expresarme con mucha mas claridad aquí.
-¿Por qué?
-Tantas preguntas empiezan a incomodarme, no suelo hablar nunca con nadie, en el mundo físico me cuesta mucho articular palabras y aquí.. bueno, ya has visto que no suelo tener mucha compañía. En fin, ha sido un placer, adiós.-
G se frotó los ojos al ver como Paolo se difuminaba de su vista tras mostrar un gesto de esfuerzo ensimismado.
G Empezó a tomarse todo mas en serio.
-Solo tengo que recordar...-Pensó.
G se levantó y miró fijamente una de las paredes, intentando recordar. Miró al suelo, blanco. Luego volvió a mirar la pared, blanca. Y lo recordó. Volvió a mirar al suelo, ésta vez había baldosas marrones, miró de nuevo la pared blanca y se giró.
-Creo que quedaría mejor verde.-dijo.
-¿Está seguro entonces?
-Si, pega mas con el estilo de habitación y las baldosas.
-Muy bien.
G imaginó como quedaría su dormitorio pintado en verde mientras escuchaba al pintor bajar la escalera en busca del material que requería. Entre el rojo y el verde, la decisión había sido facil, apenas había necesitado unos 3 segundos en responder tras la pregunta del pintor.
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