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Freaks

La parada de los monstruos

Película de culto

En un circo en el que viven desde payasos, artistas y trapecistas hasta personas con malformaciones físicas, enanos y deficientes rechazados y humillados por la sociedad, uno de los enanos (Hans) hereda repentinamente una fortuna. Es entonces cuando una bella trapecista (Cleopatra), aliada con el forzudo del circo, intentará seducirlo con el objetivo de hacerse con su dinero mientras se burla a sus espaldas.

No es nada más ni nada menos que el argumento de la película Freaks (La parada de los monstruos) de Tod Browning, lanzada en el año 1932. Tendríamos que saltar 77 años hacia atrás para poder entender el contexto en el que surgió esta arriesgada película. Un año antes, Tod Browning hizo una de las primeras y más exitosas versiones de Dracula protagonizada por Bela Lugosi. Gran éxito que en ese momento no volvió a gozar con Freaks. Sólo el paso del tiempo mitificaría el gran poder visual y narrativo de esta película.



 

 

Rechazada como los Freaks. De la marginación al estatus "de culto".

Freaks es posiblemente una de las películas de culto más antiguas. Fue totalmente incomprendida y criticada en su época. Las quejas del público, que la consideraban horripilante, obligaron a quitarla de las pantallas. Económicamente recaudó sólo la mitad de lo que había costado. El escándalo que se había generado era en gran parte debido a que los actores eran personas con deformidades y mutilaciones de verdad; no se habían hecho servir ningún tipo de efectos especiales. De hecho, el film original tenía una duración de 90 minutos que el estudio redujo a una hora para prevenir y no herir la sensibilidad de los espectadores, pero no fue suficiente. Estuvo prohibida en el Reino Unido durante casi 30 años y en España fue censurada hasta finales de los años 70.

Después de realizar Freaks, Tod Browning tuvo muchas dificultades para conseguir que sus proyectos fueran aceptados a pesar de la amplia filmografía que había ido cultivando (más de cuarenta películas en su currículum).

El mensaje que Browning quería dar (la moral interna no siempre acompaña a la belleza externa) no fue reconocido hasta que en 1962, 30 años después, tuvo un hueco en la "Mostra de Venecia" donde se hacía una retrospectiva hacia los inicios del cine sonoro en EEUU. Fue ahí cuando se redescubrió, se desenterró, y la cinefilia empezó a valorarla como una obra maestra.

Años después se emitió en EEUU durante sesiones nocturnas en cines especiales. Se convirtió, así, en un icono de la contracultura, la cual proponía unos valores y tendencias alejadas de la moral convencional.

¿Qué es lo que hace que Freaks sea una gran película?

Tod Browning rodó la película otorgándole cierta atmósfera inquietante, a pesar del casi nulo movimiento de cámara clásica. La historia se va desarrollando con normalidad dentro del circo y se nos presenta a los freaks en su máxima cotidianidad. No es hasta la última parte del film cuando se gana su clasificación dentro del género de terror, aunque poco tiene que ver con cualquier otra película del mismo género.

Los freaks han sido rechazados por la sociedad, considerados monstruos, pero en la película se nos muestran mucho más humanos que el resto de personajes “normales”. El espectador, pues, se ve en la obligación de verse identificado con los freaks antes que con los personajes que se burlan de ellos o los tratan como meras atracciones de feria. Éste se ve obligado a situarse en esa minoría maldita y marginada que se aleja de los patrones o normas (estéticas, legales, morales) impuestas por la mayoría. Y así es como empieza a sentirse como un freak.

Quizás por eso aquella mayoría del 1932 se escandalizó. Negándose, por un lado, a identificarse con los freaks y por el otro a aceptar la crítica moral contra el resto. Evidentemente a lo largo de estos 77 años las cosas han ido cambiando. En 1980 David Lynch rodaría El hombre elefante, muy en sintonía con lo descrito sobre Freaks. Pero ésta última tuvo mucha mejor aceptación del público y de la crítica debido a que el contexto social había cambiado enormemente.

Freaks pasará a la historia del cine por hacer lo que hizo cuando lo hizo. Y lo tiene bien merecido. Y acabo el artículo citando un fragmento de Hilario J. Rodríguez (Las mejores películas de terror: Museo del Miedo):

Freaks sobrevive al paso del tiempo, desafiando a cualquier lógica, ofreciéndose perfecta en su imperfección, poética en su monstruosidad y macabra en la extraña mirada documental que Tod Browning ofrece de sus freaks, a quienes muestra tan cerca del espectador y a la vez tan distintos que ponen en cuestión la identidad de las personas como pocas películas han conseguido hacerlo jamás."

por dedecuac

Última actualización 12/04/09

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