¿Qué le pasa a una paloma por la cabeza? Ha de ser difícil ser una rata voladora, un animal que todo el mundo odia, estar en una gran plaza de una de las principales ciudades europeas y oír como miles y miles de turistas te insultan, los niños te persiguen para intentarte matar, los ancianos seniles te ceban para intentarte comer y los jóvenes dementes te disparan con pistolas de balines, que no matan pero duelen y te despeinan las plumas.
A veces me gusta ponerme en el lugar de aquellas personas-cosas-animales que odio, y hoy voy a intentar meterme en la pequeña y casi vacía cabeza de una paloma, un ser que nunca he logrado comprender qué pinta en nuestro planeta, lo único que hace es defecar en nuestros edificios más emblemáticos, en nuestras cabezas y en nuestras calles. Pero me apuesto medio Chupa Chups® a que nadie ha pensado en si lo hacen aposta o si son tan estúpidas que no lo pueden evitar… ¡vamos al trapo!
Madrugada del día 16 de septiembre de 2008, es la una y media y abro un ojo porque unos jóvenes ebrios andan deambulando por mi calle con una bicicleta. Me desperezo las alas y me pongo a volar en su dirección, no lo puedo evitar, me mata la curiosidad, quiero ver este espectáculo de la naturaleza más de cerca, tan y tan cerca que les paso rozando con mis alas. El susto que les doy combinado con el señor Jack Daniel’s, que también estaba montado en la bicicleta, hace que caigan rodando por los suelos al grito de «puta paloma de mierda». Esta es la emoción que necesitaba esta noche, ahora ya no hay forma humana de que me vaya a dormir, pero ¿qué puede hacer un palomo desvelada a altas horas de la madrugada en Barcelona? Ir a cagar a la estatua de Colón.
Desde el dedo del conquistador se ve el mar, es tan grande, tan azul, tan… ¡aburrido! Joder no puede ser que una noche que decido divertirme no encuentre a ninguna paloma para charlar, o lo que surja, si como mínimo no hubiera suspendido en la escuela para palomos mensajeros ahora podría llamar a unos colegas e irnos a por unos cubatillas. Ante tan desolador panorama vuelvo a mi hogar, el casco de un obrero de las obras de restauración del hospital clínico, a intentar cerrar los ojos un rato, a ver si mañana tengo más suerte y puedo hacer algo productivo, como joderle la foto de la sagrada familia a un guiri o cagarme en el helado de un niño que lleva tres semanas ahorrando moneda a moneda de su paga solo pensando en ese helado… Con tan dulces pensamientos me duermo en un instante con una sonrisa de oreja a oreja (o lo que sea que tengamos las palomas en lugar de orejas).
La leche! Como mola esto de ser paloma por un ratillo, te das cuenta de que son unas enormes hijas de puta. Que todo lo hacen premeditadamente, que no tocan más los huevos por que el día no tiene más horas. Vamos a montar una secta radical cuyo objetivo principal será adorarme, y en los ratos libres que queden intentaremos matar a cuantas mas palomas nos sea posible, finalmente cuando me haya cansado de que me adoréis y ya no haya mas palomas en todo el universo podemos montar un suicidio colectivo de esos que tanto se llevan ahora. ¡Ya veréis qué divertido! |